En todo, dad gracias

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

1 Tesalonicenses 5:18

Reconociendo la fuente de todo bien

En este día de Acción de Gracias, Dios nos invita a detenernos y mirar más allá de nuestras circunstancias. Todo don perfecto viene de Él.

Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.

Santiago 1:17

No se trata solamente de agradecer por lo que consideramos “bueno”, sino de reconocer que Dios está presente, obrando y guiando, aun en lo que no entendemos.

La gratitud abre nuestros ojos para ver la fidelidad de Dios en los detalles: en la provisión diaria, en su protección que muchas veces ni notamos, en las relaciones que nos sostienen y en su gracia que nos levanta.

Gratitud en todo, no por todo

La Biblia no dice “dad gracias por todo”, sino “en todo”.

Aquí hay una diferencia que quisiera remarcar, Dios no espera que agradezcamos por el dolor, la pérdida o la dificultad, sino que hallemos motivos para agradecer en medio de ellas, porque Él promete estar con nosotros y obrar para bien.

Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Romanos 8:28

Recuerda lo que Dios ha hecho

Antes de mirar el futuro, a lo largo de las escrituras, Dios nos anima a recordar Sus obras.

  • Él nos salvó por gracia (Efesios 2:8).
  • Él ha sido nuestro amparo y fortaleza (Salmo 46:1).
  • Él ha cumplido sus promesas una y otra vez. (Josué 21:45)

Cuando recordamos lo que Dios ha hecho, nuestro espíritu se llena de confianza para lo que vendrá.

Cuando David enfrenta a Goliat, él recuerda la obra pasada de Dios:

Jehová, que me ha librado de las garras del león y del oso, Él también me librará de la mano de este filisteo.

1 Samuel 17:37

Su valentía no vino de su habilidad, sino de su memoria espiritual.

Agradecer produce adoración

La gratitud es un acto de adoración. Cuando agradecemos, reconocemos que Dios es quien provee, dirige y sostiene. La gratitud nos acerca a Él, y nos hace conscientes de Su amor constante. Para los cristianos dar gracias no debe ser un evento en una temporada del año. Pablo nos exhorta a dar gracias en todo momento.

dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Efesios 5:20

En 1 Reyes 8, el rey Salomón elevó una oración al dedicar el templo de Jerusalén. La ocasión conmemoró un punto importante en la historia judía. La gloria de Dios descendió y una nube llenó el templo. Salomón se arrodilló ante el Señor, levantó las manos al cielo y dirigió al pueblo de Dios en una oración de dedicación. Luego, poniéndose de pie, se dirigió al pueblo y alabó a Dios con agradecimiento, diciendo:

Bendito sea Jehová, que ha dado paz a su pueblo Israel, conforme a todo lo que él había dicho; ninguna palabra de todas sus promesas que expresó por Moisés su siervo, ha faltado.

1 Reyes 8:56

Es respuesta a la bondad de Dios

El agradecimiento es una respuesta adecuada a la bondad de Dios, pues nos permite reconocer Su obra en nuestra vida y fortalece nuestra relación con Él y con los demás.

Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y este era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

Lucas 17:11-19

En el relato, el leproso que volvió para dar gracias se distinguió por reconocer la gracia recibida, y fue el único que recibió una bendición adicional. Así, la gratitud no solo honra a Dios, sino que transforma nuestro corazón.

Conclusión


Dar gracias en todo momento es mucho más que una simple costumbre o tradición; es una expresión de fe y confianza en Dios. Reconocer Su fidelidad, recordar Sus obras y mantener una actitud agradecida aun en medio de las pruebas transforma nuestro corazón y nos acerca más a Él.

Podamos aprender a ver cada día como una oportunidad para agradecer, adorando a Dios por Su amor y misericordia que nunca fallan. Así, la gratitud se convierte en una fuente de esperanza y fortaleza para nuestra vida y para quienes nos rodean.


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