En que ponemos nuestra fe - Devocional

¿En qué ponemos nuestra fe?

¿Qué es la fe?

“Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.” Hebreos 11:1

En este versículo, más que una definición de fe, vemos el efecto que la fe produce en aquel que la ejercita. La fe produce certeza y convicción al creyente.

Las adversidades por las que pasaba Abraham le daban razón para desconfiar de Dios; sin embargo, Abraham mantuvo su fe en Él (Romanos 4:18-22).

Abraham fue considerado el padre de la fe. Génesis 15:6 nos dice que Abraham creyó en Jehová y le fue contado por justicia.

¿Cómo nos desviamos?

“Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.” Romanos 1:25

En este capítulo, Pablo nos explica sobre la rebelión del hombre contra Dios: “cambiaron la verdad de Dios por la mentira”. Las criaturas apuntan a la existencia de un Creador; sin embargo, el hombre puede rechazar esta verdad.

“La adoración es inevitable para los seres humanos. Cuando dejamos de adorar a Dios, no dejamos de hacerlo completamente, sino que buscamos un sustituto y lo colocamos en su lugar.”

Darrin Patrick, Plantador de iglesias: El hombre, el mensaje, la misión (Miami, FL: Vida, 2013).

La pregunta no es si tenemos fe, sino ¿en qué está fundamentada nuestra fe?

Todos creemos en algo. Podemos creer que nuestras habilidades nos pueden sacar adelante, que nuestro talento nos puede abrir puertas o que nuestras posesiones nos van a mantener seguros.

Pero todas estas cosas que nos pueden dar una falsa seguridad están ocupando un lugar que solamente le pertenece a Dios. Esto no es otra cosa que idolatría.

¿En qué debemos poner nuestra fe?

David nos da un ejemplo claro de una fe puesta en Dios y de los frutos de haber confiado en Él.

En el Salmo 20:7, David contrasta la confianza de sus enemigos, puesta en carros y caballos, con la confianza del pueblo de Dios, que descansa en el nombre de Jehová.

En este salmo, David clama al Señor por victoria; luego, en el Salmo 21, vemos la respuesta agradecida de quien reconoce que Dios lo libró de sus enemigos.

“Fíate de Jehová de todo tu corazón,
Y no te apoyes en tu propia prudencia.
Reconócelo en todos tus caminos,
Y él enderezará tus veredas.” Proverbios 3:5-6

La Palabra de Dios es suficiente

La fe no se produce por esfuerzo humano ni voluntad propia; es una respuesta directa al mensaje de Dios.

“Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.” Romanos 10:17

La Palabra de Dios es suficiente. Por eso:

  1. Escucha, lee y sumérgete en la Palabra de Dios.
  2. Comparte la Palabra con otros para que, al igual que tú, puedan poner su fe en Dios.

Aún tenemos esperanza

No importa la condición en la que te encuentres. Jesús nos hace ver que, dado que somos pecadores, tenemos necesidad de un Salvador.

Él nos acepta quebrantados y endereza nuestras veredas si ponemos nuestra confianza en Él.

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

Una confianza que trae bendición

“Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová.” Jeremías 17:7

A pesar de que la fe es abstracta, el objeto de la fe es concreto: Jesucristo, el Hijo eterno de Dios hecho hombre.

¿Dónde está puesta tu fe?

Hoy podemos examinar nuestro corazón y preguntarnos: ¿En qué estoy poniendo realmente mi confianza?

No pongas tu confianza definitiva en tus habilidades, tu talento, tus posesiones o cualquier otra cosa creada.

Pon la confianza de tu salvación en Cristo Jesús, Señor nuestro.

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Hechos 4:12

Comparte esta página